Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello
El Grand Hotel Parker’s se recorta sobre el golfo con la naturalidad de los lugares que han aprendido a sostenerse en su propia identidad. La luz de Nápoles atraviesa sus terrazas con la suavidad de un recuerdo que no se extingue, mientras la memoria del Grand Tour sigue latiendo en cada rincón. En ese equilibrio entre tradición y presente, la hospitalidad se vuelve un gesto que no necesita explicarse, una forma de recibir que se reconoce más por lo que provoca que por lo que muestra. Giovanni Torre Avallone, Maître de Maison y Chief Experience Officer, interpreta ese legado con una sensibilidad que devuelve al Parker’s su carácter más profundo, el de un hotel que acompaña sin imponerse.
Giovanni pertenece a la tercera generación familiar que custodia la esencia del Parker’s. Su rol une la figura clásica del Maître de Maison, guardián del espíritu del lugar, con la mirada estratégica del Chief Experience Officer, responsable de convertir cada estancia en una experiencia emocional coherente con la historia del hotel. Creció en un entorno donde la hospitalidad se transmitía como un valor cotidiano, no como un procedimiento, y esa herencia se transformó en brújula. Su filosofía se sostiene en tres pilares, autenticidad, coherencia y humanidad, una trilogía que guía cada decisión. Junto a su hermana, Francesca Paola Torre Avallone, responsable de Recursos Humanos y talento, continúa el sueño de su abuelo, quien imaginó un Parker’s capaz de mostrar Nápoles al mundo sin perder su alma. La memoria de Luigi, su primo, también acompaña ese recorrido. Giovanni es hoy el intérprete contemporáneo de una tradición que sigue encontrando nuevas formas de expresarse sin renunciar a su esencia.
– ¿Cuál es tu primer recuerdo del mundo de los viajes?
– No es un lugar preciso, es el modo en que venía acogido. De niño observaba cómo un gesto, una mirada, podían hacer sentir a alguien inmediatamente al seguro. Ahí entendí que viajar no es desplazarse, sino sentirse esperado.
– ¿Qué pequeño gesto, casi invisible, puede transformar para siempre el recuerdo de un viajero en un hotel?
– Acoger a alguien exactamente como te gustaría ser acogido vos, sin pensarlo demasiado. Cuando la atención es auténtica, no se ve, se siente. Y permanece.
– ¿Qué enseña la ciudad de Nápoles sobre la experiencia humana que ningún manual hotelero podría explicar?
– La vida no es perfecta, pero es profundamente verdadera. Nápoles enseña que la emoción viene antes que el orden y que la humanidad, con sus contradicciones, es el verdadero lujo.
– ¿Qué crea un sentido de maravilla en viajeros que creen haberlo visto todo, sin recurrir al espectáculo?
– La verdad en lugar de la escenografía. La maravilla auténtica no alza la voz, habla bajo, pero llega lejos.
– En una época de pantallas y velocidad, ¿qué papel juega la lentitud del tiempo en una experiencia realmente memorable?
– La lentitud se ha convertido en una forma de cuidado. Solo al ralentizar un viajero deja de consumir y empieza a recordar.
– ¿Qué detalle del Parker’s suele pasar desapercibido pero encierra su filosofía más profunda?
– El hecho de que nada quiera imponerse. Cada espacio invita, no exhibe. Es el mismo principio con el que acojo a las personas, dejar libertad, nunca invadir.
– ¿Qué comportamientos del viajero contemporáneo revelan más que cualquier encuesta de satisfacción?
– El tiempo. Si un huésped se queda, si vuelve, si desacelera, significa que se siente visto. Las emociones verdaderas no necesitan ser medidas.
– ¿Qué errores cometen hoy muchos hoteles de lujo al no comprender al viajero moderno?
– Pensar que el lujo es sorprender. El verdadero lujo es la coherencia, la calma, la autenticidad. Todo lo demás es ruido.
– ¿Qué ha cambiado realmente en nuestra forma de viajar en los últimos diez años y qué considerás solo ruido?
– La conciencia. Hoy se viaja para sentirse parte de algo. El ruido es la obsesión por el efecto inmediato, que no deja huella.
– ¿Qué lugares o personas han influido realmente en tu comprensión de la hospitalidad?
– Mi abuelo, ante todo. Su sueño siempre fue dar a conocer Nápoles al mundo. Hoy mi hermana Francesca y yo llevamos adelante lo que él deseó, cada uno en su rol y con la misma visión. Nuestro sueño siempre ha sido continuar lo que la tercera generación está construyendo, el sueño de nuestro abuelo declinado en las distintas realidades familiares. Luigi, mi primo, ya no está físicamente con nosotros, pero está presente cada día en lo que hacemos.
– ¿Cómo se concilia la identidad histórica de un hotel con las expectativas en continua evolución del viajero global?
– No intentando cambiar, sino siendo fieles. La historia no debe actualizarse, debe respetarse y vivirse. Cuando una identidad es auténtica, el
futuro llega solo.
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