Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello
Las masserias pugliesas surgieron como núcleos rurales capaces de sostener la vida agrícola en un territorio donde la luz intensa, el viento marino y la necesidad de protección moldearon la arquitectura. Estas construcciones, levantadas entre la Edad Media y los siglos posteriores, se organizaron como complejos autosuficientes que reunían frantoi, hornos, establos, depósitos y viviendas. La piedra clara absorbía el calor del sol, los patios interiores ordenaban la convivencia y los campos circundantes ofrecían continuidad a una economía basada en el trabajo de la tierra. Cada masseria representaba un sistema de vida que combinaba esfuerzo, ingenio y una relación íntima con el paisaje.
Torre Coccaro se inscribe en esta tradición que une defensa, agricultura y espiritualidad. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando fue concebida como casale fortificato y torre de avvistamento para vigilar la costa frente a incursiones sarracenas. La torre encalada, visible desde la distancia, formaba parte de una red defensiva que comunicaba mediante señales y palomas mensajeras. En su terraza aún se conserva la antigua colombaia, testigo de un tiempo en que la rapidez de un vuelo podía definir el destino de una comunidad. Con el paso de las décadas, la estructura se amplió y en el siglo XVII se añadió el Ortus Conclusus, un jardín amurallado que conserva sistemas de irrigación basados en pozos y canales que aprovechaban la gravedad. En 1730 se construyó la cappella, que desde entonces recibe a los pescatori de Savelletri en sus peregrinaciones silenciosas. Tres siglos después, la misa continúa celebrándose en su interior.
El paisaje que rodea la masseria aporta una dimensión aún más profunda a su historia. Los ulivi que la circundan superan los ochocientos años y se extienden sobre una propiedad donde también se encuentran grotte utilizadas desde el año Mille como stalle y frantoi. La tufara, de donde se extrajo la piedra para levantar la torre, se transformó con los siglos en un orto rigoglioso que hoy abastece la cocina. La familia Muolo, actual propietaria, ha mantenido viva esta herencia mediante un trabajo constante que combina conservación, sostenibilidad y desarrollo turístico. La filosofía ambiental de la masseria se refleja en prácticas que buscan reducir el impacto sobre el territorio. La dry agriculture limita el uso de agua en los cultivos, lo que intensifica el sabor de frutas y verduras. Las cisterne construidas siglos atrás por el Marchese Palmieri fueron restauradas para recoger agua de lluvia. Las acque reflue se reutilizan para irrigar jardines y cultivos. La propiedad es plastic free desde hace años y prioriza proveedores locales, productos de temporada y una cadena alimentaria que respeta la identidad del territorio. La comunidad también ocupa un lugar central en este proyecto, ya que la gran mayoría del personal proviene de Fasano y sus alrededores, con profesionales que combinan experiencia internacional y conocimiento profundo de la cultura local.
Una Tradición que Respira en el Presente
La transformación de Torre Coccaro en un resort de lujo preservó los elementos históricos que definen su identidad. Las habitaciones se distribuyen entre la torre, el porticato de piedra y áreas más resguardadas, algunas con piscinas privadas que se abren hacia el campo. Los interiores combinan muebles pintados según tradiciones antiguas, tejidos naturales y una estética que une rusticidad y refinamiento. La cappella del 1730, con su fachada roja y su atmósfera íntima, se ha convertido en un espacio que inspira devoción y asombro. La torre de avvistamento alberga hoy habitaciones panorámicas donde la luz del amanecer entra con una claridad que recuerda la función original del edificio.
La oferta gastronómica constituye uno de los pilares del resort. El ristorante Egnathia propone una interpretación contemporánea de la cocina pugliese, basada en verduras biológicas cultivadas en la propiedad. La zona exterior permite disfrutar del paisaje mientras se degustan platos que combinan tradición y técnica. El restaurante Cabana, junto a la piscina, ofrece una alternativa más informal. Una navetta conecta la masseria con los dos beach club, Coccaro y Le Palme, donde el mar se convierte en un escenario que acompaña cada comida. La spa, excavada en la piedra, ofrece piscina riscaldata, bagno turco, idromassaggio y tratamientos Aveda que prolongan la sensación de inmersión en un entorno donde el tiempo parece diluirse.
La masseria propone actividades que permiten explorar la riqueza del territorio. Las escursioni en barca recorren las calette de Polignano a Mare, las bicicletas atraviesan strade bianche entre olivos, los caballos avanzan por playas extensas. Las degustazioni de olio y vino revelan la profundidad de una cultura agrícola que ha modelado la identidad de la región. Las lezioni di cucina permiten descubrir técnicas transmitidas durante generaciones. El golf, el yoga, el pilates, las competiciones deportivas y los torneos de go kart completan un abanico de experiencias que dialogan con la energía del lugar.
El vínculo con el arte contemporáneo se ha convertido en una característica distintiva de Torre Coccaro. La familia Muolo invita cada año a artistas que encuentran en la masseria un espacio de creación. Pintores, performers y creadores de distintas disciplinas han dejado obras, intervenciones y memorias que enriquecen el espíritu del lugar. La próxima instalación, dedicada a los ulivi y creada por la artista irlandesa Beatrice Mac-Mahon, celebrará los veinte años de la masseria bajo la gestión de la familia. La iniciativa se vincula con un proyecto de recuperación de árboles afectados por la xylella mediante la práctica de la capitozzatura y el innesto de variedades resistentes. El tiempo será el encargado de devolverles su forma y su sombra.
El paisaje mediterráneo que rodea la masseria se convierte en un escenario donde la luz cambia con una delicadeza casi ritual. La vegetación, los muros encalados, las terrazas y los senderos crean una atmósfera que invita a la contemplación. La pequeña iglesia blanca, silenciosa y serena, parece suspendida en un instante que trasciende cualquier época. La experiencia de Torre Coccaro se construye a partir de esta mezcla de historia, naturaleza y sensibilidad contemporánea, una combinación que transforma cada estancia en un viaje hacia una Puglia profunda, luminosa y generosa.
Torre Coccaro encarna un modelo de hospitalidad que integra memoria, sostenibilidad y excelencia. La arquitectura narra siglos de vida, la cocina honra la tierra, el arte abre nuevas miradas y el paisaje ofrece un refugio donde el tiempo se expande. La masseria se convierte en un punto de referencia para quienes buscan comprender la identidad del Adriático y su capacidad para unir tradición y futuro en un mismo gesto.
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