Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello
Es casi inevitable. Cuando fuiste siguiendo los pasos de Sir Rocco Forte y las elecciones que ha hecho desde que decidió dar vida a una refinada y exclusiva cadena de hoteles, inevitablemente, te decía, te vas enamorando. Es difícil no caer en la idea de que el último sitio que te alojó es el mejor. Pero no estarías siendo justo. Aún así, Bruselas y su propuesta hotelera te van a dejar la vara muy alta…
Amigo es un nombre curioso, pero mucho tiene que ver con la historia del hotel. Se sabe que el ayuntamiento local compró el edificio en 1522 y lo convirtió en una prisión.
Desde el encuentro de las calles de la Tête d’Or y del Marché au Charbon, por un lado, hasta el de las callee de l’Étuve y Charles Buls, por el otro, una vía antiguamente caracterizada por una alineación de fachadas, a veces a dos aguas, del siglo XVII al XIX se presenta disimulada por el tiempo ante tus ojos.
Allí se abre como en una abrazo el hotel que aún conserva aquél viejo nombre de Amigo. Se lo debe a la traducción española de “Vriendt”, una interpretación errónea de su nombre flamenco “Vrunte” que evoca la prisión instalada en 1522 en el lado sur de una casa existente, derribada por un bombardeo de 1695. Reconstruida sobre los planos del arquitecto Claude Fisco en 1791, el edificio neoclásico de dos niveles y cinco tramos, con vanguardia bajo frontón triangular, como lo atestiguan las antiguas fotos, fue arrasada, junto con este lado de la calle, en 1934-1937. En este lugar se alza desde 1957-1958 un complejo hotelero, reconstruido tras el incendio de 1970, según los planos del arquitecto Jacques Cuisinier, en un estilo pseudotradicional.
En cambio, el lado par, delimitado hasta 1695 por la Lonja de los Paños construida en 1353, está ocupado por la ampliación del Ayuntamiento, construido en 1706-1717 para los Estados de Brabante.
Los lugareños parecen haber disfrutado de aquella ironía del nombre porque, a pesar de todo, se mantuvo. Hoy en día, el hotel está ubicado en “Vruntstraat” (en holandés) o “Rue de l’ Amigo” (en francés). Fue construido en 1957 en 6 plantas por la familia Blaton para alojar a los visitantes de la Exposición Universal de 1958.
Rocco Forte Hotels se hizo cargo del Hotel Amigo en enero de 2000. Sir Rocco Forte no escatimó en gastos para insuflar nueva vida al sitio. Bajo la dirección de la diseñadora Olga Polizzi, los interiores de líneas limpias son una confluencia de la elegante tradición flamenca, con refinadas sábanas belgas, cortinas de seda bordadas y sensibilidad italiana contemporánea. Los toques belgas incluyen chocolates Pierre Marcolini y estampas de Marcel Broodthaers y René Magritte.
El hotel ha sido completamente renovado para devolverle su antigua gloria y reclamar su legítimo estatus como el mejor hotel de lujo de la ciudad. El interior es un verdadero patrimonio artístico conservado por la marca: tapices flamencos del siglo XVIII y el pavimento auténtico del siglo XV (1620) en el vestíbulo.
Todas las habitaciones incluyen reproducciones de pinturas surrealistas de Marcel Broodthaers y René Magritte y pequeños detalles del explorador belga más famoso, Tintín. Las habitaciones bien equipadas también cuentan con una vista increíble de las calles adoquinadas de Bruselas o del Ayuntamiento de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El sitio para vivir el corazón de Bruselas
El Hotel Amigo está a la vuelta de la esquina de la Grand Place,sSituado en una estrecha calle adoquinada detrás del Ayuntamiento de Bruselas, en el cruce entre la histórica zona de Ilot Sacré y el barrio de antigüedades de Le Sablon. Se encuentra a tan solo un paso del moderno distrito comercial de Dansaert. Está equidistante del punto de encuentro de todos los aspectos de la cultura de Bruselas.
A veinte minutos en coche del aeropuerto y a diez de la estación de Bruselas-Midi. Bruselas está a sólo dos horas de Londres en Eurostar y a 80 minutos de París en Thalys.
Una ciudad paraíso cultural. Además de la oportunidad de descubrir las famosas pinturas de Magritte y Rubens, la capital belga también es conocida por sus finas antigüedades, muebles y exquisitos encajes. Para los amantes de la gastronomía, Bruselas es una visita obligada, ya que es famosa por su chocolate artesanal, su cerveza y sus moules-frites.
Lugar preferido de celebridades y políticos visitantes, el hotel es un tranquilo oasis entre los turistas que abarrotan las calles adoquinadas. Un banco circular de terciopelo rojo rodeado de adoquines del siglo XV invita a los huéspedes a detenerse un momento en el vestíbulo del hotel, una galería de tapices flamencos y de Aubusson del siglo XVIII. Junto al vestíbulo, el Bar Magritte tiene vistas a las bulliciosas calles y ofrece un refugio diurno para que los huéspedes se relajen en mullidos sofás de dos plazas de cuero verde y rojo. En cuanto el reloj marca las cinco, una multitud adinerada que acaba de salir del trabajo entra por las puertas del bar para disfrutar del cinq à sept.
El lujo de las habitaciones del Hotel Amigo se percibe desde el primer paso sobre la alfombra. La espaciosa sala de estar de una Suite Clásica está decorada en suaves tonos crema, marrón y verde, y las paredes están adornadas con reproducciones de pinturas surrealistas de Marcel Broodthaers, bocetos de retratos en blanco y negro de Anton Goossens y esculturas de madera en forma de pera en homenaje al artista René Magritte.
La cama tamaño king del dormitorio es una pila de sábanas blancas impecables y tentadoras y el vestidor adyacente es el sueño de cualquier dama urbana: una mesa se encuentra frente a una gran ventana. Un sombrero Fabienne Delvigne recién adquirido o un vestido Maison Martin Margiela quedarían perfectamente acomodados en este espacio.
Bocconi, el restaurante del hotel, que ofrece cocina italiana clásica elaborada con ingredientes belgas de temporada. Allí los comensales pueden encontrarse codeándose con los grandes protagonistas recién llegados de reuniones en la Unión Europea.
Para los modernistas entendidos, este lugar es lo mejor, aunque los clásicos también encontrarán sus encantadores interiores. Un referente cultural y social más, situado a la cabeza de los mejores Rocco Forte en Londres, San Petersburgo y Roma, es el faro del buen gusto y el prestigio de la ciudad.