Que se haga la picada

Por Mariela Sandoval, asistentede dirección de de Piccadely

Que te llegue. Que sea a tiempo. Que tu lugar se transforme en nuestro próximo destino.
Que lo que pediste arribe con las precauciones y cuidados que una picada se merece. 
Que quien te vendió, te entregue marca una diferencia que sube al producto que compraste a una categoría superior.
Elegir una opción que te provea además de la entrega de manera directa es un paso de calidad en tu compra.
Por un lado, implica que cuando adquirís hablás con quien te va a entregar. Podés darle todas las especificaciones y detalles de la entrega y de las condiciones en que querés recibir tu compra.
Por otro lado, cuando una dificultad se produce: no te anda el timbre, saliste de tu casa un momento, por alguna causa quien lleva tu pedido no encuentra el domicilio correcto… siempre es posible contactarte de manera directa con quien compraste. Es tu marca y vos los que mantienen el vínculo y encuentran la mejor solución a tu problema.

Cuando quien te lleva es quien te vendió, además de todos los acuerdos y cuidados que podés tener con el delivery específico en cuestiones formales, quien te lleve tu compra sabe lo que transporta. Está habituado a hacerlo. Conoce las precauciones y cuidados que tu adquisición requiere. Sabe la forma en que debe apoyar el envío, sostenerlo, entregarlo, colocarlo en su transporte, acomodarlo para el viaje y darte las advertencias necesarias a la hora de la entrega para que vos sigas en destino manteniendo todos los cuidados necesarios para que aquello que compraste sea consumido en su mejor versión.

Cuando lo que adquiriste es un comestible, el cuidado de quien te lo transporta se suma a un eje fundamental: la cadena de temperatura adecuada para que conserve todo su potencial de calidad y sabor.

Si, además, lo que compraste es una picada, a las precauciones del traslado en términos de frescura se suman los cuidados indispensables en cuanto al movimiento de la tabla. No vas a querer presentar ante tus amigos en tu casa una picada que, como una pizza mal trasladada, se quedó desbordante de muzzarella en una punta y desnuda en la opuesta.
Tu compra puede ser para vos. Pero también puede ser para obsequia o agasajar a otro. En ese caso, mantener el control de cerca de cuándo y cómo va a llegarle ese presente que te representa adquiere un valor superior. Te va a gustar que tu regalo llegue cuando lo están esperando, cuando hay gente en casa o la reunión en el trabajo está comenzando. Te va a interesar que lo que llegue sea tan fresco como recién adquirido en persona en un local, y que lo haga con la misma presencia impecable que la marca te muestra sus imágenes en Instagram.

Llegar a todo AMBA y entrega inmediata todos los días de la semana son dos ítems que hacen una gran diferencia.
Todos esos detalles parecen menores a la hora de tu compra, pero la decisión correcta hará que el dinero de tu adquisición valga más si lo que llega arriba cuando querés y en las condiciones más perfectas posibles. Si quien te vende te lleva traslada a “su bebé”. Hay una gran diferencia que marca la logística propia en ello.

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