Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello
Brujas tiene una relación especial con el mar. Pues el agua jugó un papel esencial al nacer la ciudad. Se encuentra ubicada en el cruce mismo de dos paisajes: por un lado las tierras arenosas del interior más elevado, y por otro lado la llanura costera. Una cresta de arena actuaba como barrera natural. Aquí además confluían varios arroyos formando el río Reie, que desembocaba más al norte en la llanura costera. A través de las llamadas zanjas de marea, el Reie creaba una conexión natural con el mar del Norte.
Al principio de la era, la región pertenecía al Imperio Romano. Justo al norte del actual centro de la ciudad, había entonces un pequeño asentamiento a lo largo de una zanja de mareas. Los habitantes vivían de la pesca, la ganadería, la extracción de turba y la producción de sal. Restos de dos embarcaciones marítimas del siglo III demuestran que existía un modesto puerto. Debido a las crecientes invasiones germánicas, el Imperio Romano de Occidente se derrumbó finalmente en el siglo V. Se desconoce en gran medida lo que ocurrió en Brujas entre los siglos V y VIII. Lo que sí se sabe es que durante este misterioso periodo la dinastía franca se hizo con el control de la zona y la dividió en distintas regiones administrativas denominadas condados.
Como parte de una red de rutas más amplia, los romanos habían construido un camino en la cresta de arena que bordea la llanura costera. La actual Brujas nació exactamente en el lugar donde este camino se unía con el río Reie: el Burg. A principios del siglo IX se erigía aquí un sencillo burgo que formaba parte de una defensa costera contra los vikingos. Se construyó estratégicamente por orden del rey franco. Después de todo, Brujas era accesible por mar y, por tanto, era un objetivo interesante para posibles ataques. La modesta construcción estaba rodeada de murallas de tierra con empalizadas de madera y agua. A pesar de ello, debió de ser un lugar seguro, ya que algunos monjes de Gante se refugiaron allí en 851 con sus valiosas posesiones huyendo de los vikingos. Es la primera vez que aparece el nombre de la ciudad en la historia. «Brugge» es probablemente una derivación de la palabra nórdica antigua para muelle o punto de desembarco («Bryggja») o del germánico «brugjo», que significa algo similar.
Hacia el año 863 llegó a la región Balduino I, primer conde de Flandes. Como flamante yerno del rey de Francia Occidental, Carlos el Calvo, recibió un terreno como dote: el condado de Flandes. De hecho, no fue un regalo, porque Carlos el Calvo envió deliberadamente a Balduino a uno de los rincones más remotos de su reino para que actuara como su representante local. Logró adquirir autoridad política; además, hizo que su cargo fuera hereditario. Sus descendientes siguieron construyendo la dinastía condal con Brujas como centro de poder y capital del condado de Flandes.
Brujas se convirtió a principios de la Edad Media en una ciudad portuaria y comercial internacional y dinámica. En particular el famoso paño flamenco (tejido de lana procesada) supuso un impulso económico a partir del siglo XI. Surgieron nuevos edificios, como el Campanario con la Lonja en la Plaza Mayor, el Hospital de San Juan, varias iglesias, pero también importantes infraestructuras comerciales como la Lonja del agua. También se estableció en este periodo en Brujas la primera bolsa de valores del mundo.
En el siglo XIV, la corte borgoñona se vinculó al condado de Flandes. Le dieron un nuevo impulso a la ciudad. Esto dio lugar a un periodo de prosperidad y riqueza sin precedentes en el siglo XV. Famosos por su gusto refinado, ampliaron su residencia permanente en la lujosa Corte de los Príncipes y realizaron encargos a los pintores más renombrados, como Jan van Eyck. Se instalaron en majestuosos palacios urbanos y gastaron fortunas en embellecer sus residencias. Brujas se convirtió en una verdadera metrópolis y, con unos 60.000 habitantes, era una de las mayores ciudades de Europa. Avatares de la historia la empobrecieron e hicieron resurgir varias veces. Tuvo la buena fortuna de resultar exenta de dos guerras mundiales. Un visionario proyecto de renovación urbana en los años 70 devolvió a Brujas por segunda vez su esplendor. Se centró en la renovación de las casas históricas, el saneamiento de los canales, más vegetación en la ciudad y menos coches. Y fue un éxito. Pues hasta hoy Brujas es considerada una de las ciudades más bellas y agradables para vivir.
Acorde a su sitio
Sumergirte en una de las ciudades más hermosas, implica desafíos a la hora de encontrar un albergue que adormezca tus sueños sin perder la magia con la que Brujas te invade. El hotel Heritage es un increíble hotel boutique en la ciudad. Aunque es común escuchar la idea de hacer una excursión de un día, lo mejor es desestimar la propuesta y alojarse allí, siguiendo la dinámica de multitud de turistas durante el día, pero luego, cuando se van, nace la verdadera ciudad que se despereza de modo amoroso para con los que deciden acunar sus sueños en ella.
Miembro de la asociación Relais & Châteaux de hoteles y restaurantes de lujo de propiedad independiente en todo el mundo, Hotel Heritage mantiene la hospitalidad y la sensación de un pequeño y auténtico hotel boutique familiar, al tiempo que promueve el patrimonio local y enfatiza las prácticas de sustentabilidad con la idea de sumergir a sus huéspedes en la cultura y el medio ambiente de un lugar.
Johan e Isabelle se conocieron en 1991 y tenían como meta dirigir su propio negocio. Una mirada a la construcción bastó para que cayeran rendidos. Allí se embarcaron en la restauración de este castillo para devolverle su antigua gloria y transformarlo con encanto. Adquirido en 1992 e inaugurado en 1993, los actuales propietarios ha conservado debajo elementos de la bodega original del siglo XIII o XIV. El edificio actual fue diseñado y construido en 1869. No obstante, el hotel Heritage consigue transmitir modernidad en sus servicios y comodidades, a la vez que conserva el encanto y la elegancia de la antigua Europa.
Remotamente
La primera mención escrita de la casa que se encontró data de 1390. El edificio fue diseñado en 1869 por Louis Delacenserie. El antiguo propietario ordenó la construcción de una nueva casa en 1869. La propiedad tenía un jardín amurallado en la nueva calle Jacob van Ooststraat, completamente vallado con dos pequeñas puertas de entrada. La decoración sobre la puerta se realizó en 1922 por encargo del Crédit Général Liégeois para ampliar su sucursal bancaria, establecida en Niklaas Desparsstraat 11.
La experiencia exclusiva hoy se encuentra en los pequeños detalles. El hotel ha obtenido con éxito el Certificado Green Key, como resultado de su responsabilidad medioambiental. Green Key es una etiqueta ecológica que se otorga a unos 2400 hoteles y otros establecimientos en 48 países de todo el mundo. Es un hermoso edificio blanco con rosas que adornan los reductos. El vestíbulo está decorado con muebles antiguos clásicos y velas parpadeantes por la noche. En tu habitación suena música clásica.
El Hotel Heritage da en el clavo a la perfección. A tan solo un par de minutos a pie de la plaza principal y del centro de la ciudad de Brujas, es la mejor ubicación. La calle es impresionante, está cerca de muchos restaurantes y tiendas, y podés ir andando a cualquier parte fácilmente. Pero además, volvés a tu habitación ricamente decorada, listo para reponer energía y disfrutar de la exquisitez de Brujas aún dentro de tu cuarto.