Tolerancia: un desafío clave en América Latina para lograr el progreso social

En el marco del Día Internacional de la Tolerancia, tomamos ciertas observaciones de las Naciones Unidas[1] para analizar cómo podemos incluir esta característica no sólo en las sociedades, sino también en las comunidades o grupos de personas más pequeños, como los colegios, ambientes de trabajo, barrios, etc, ya que según los expertos, se trata de un rasgo indispensable para el avance social.

 

La UNESCO explica que la tolerancia no es indulgencia o indiferencia, sino respeto. Representa el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las diferentes formas de expresión de las personas. Esta cualidad reconoce los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los otros bajo la premisa de que la gente es naturalmente diversa y de que sólo la tolerancia puede asegurar la supervivencia de comunidades mixtas en cada región del mundo.

 

La Directora General, Audrey Azoula, invita a ser conscientes de la relevancia de este tema, y a hacerlo parte de nuestras vidas: “La tolerancia es un acto de humanidad que debemos alimentar y practicar cada día, a fin de celebrar la diversidad que nos hace fuertes y los valores que nos unen”.

 

Pero, ¿cómo podemos lograr cambios en sociedades intolerantes? Para ello, debemos tener en cuenta las principales alternativas y consideraciones en torno a esta temática:

 

  • Luchar contra la intolerancia exige un marco legal

Según la Organización Internacional, es necesario tener un marco legal que proteja a las personas de la intolerancia, así como garantizar el acceso igualitario a la protección de los derechos humanos, prohibir los crímenes y las discriminaciones contra minorías, etc.

  • Luchar contra la intolerancia exige educación

La intolerancia nace a menudo del miedo a lo desconocido, al otro, a culturas, naciones o religiones distintas. Es por eso que hay que poner énfasis en la educación de la tolerancia y los Derechos Humanos desde edades tempranas. En este sentido, ya desde la etapa escolar los círculos más cercanos a los alumnos deben “aliarse”, realizando campañas para crear climas beneficiosos y relaciones más sanas dentro del aula. Una buena manera de mejorar la conexión entre padres y colegios en pos de este objetivo son las plataformas que visibilizan y comunican actividades, por ejemplo, SchoolNet, EduFácil Familias, etc, que apuntan a reforzar las conversaciones y enseñanzas en la escuela y el hogar.

  • Luchar contra la intolerancia requiere acceder a la información

La intolerancia es especialmente peligrosa y se propaga solapadamente. Es por eso que se aconseja buscar y entregar información que promueva la tolerancia a todas las opiniones. Además, es vital saber escuchar para poder comprender otras realidades y puntos de vista.

  • Luchar contra la intolerancia exige soluciones locales

Los problemas que nos afectan son cada vez más globales pero se pueden resolver a través de soluciones locales que sumen a una mejora colectiva. El punto de partida es la erradicación de la intolerancia en los círculos en los que se están formando las futuras generaciones, donde justamente se dan más casos de violencia.

La respuesta local consiste en comenzar uno mismo a generar acciones que contribuyan a la inclusión y familiarización con la diferencia. Un ejemplo de ello son los colegios que incorporan plataformas de comunicación con los padres, que pueden ser traducidas a varios idiomas, como por ejemplo, el Creol, SchoolTrack y EduFácil, de la empresa Colegium.

A su vez, se pueden aprovechar instancias de aprendizaje para promover la colaboración como metodología de trabajo, instando a los niños y niñas a desarrollar habilidades blandas, la empatía y a expresar sus ideas respetando las del otro. Esto se puede lograr mediante programas como “Ambientes Colaborativos de Aprendizaje” (ACA). “Con esta tecnología, los alumnos no solamente aprenden y se entretienen, sino que desarrollan una de las principales competencias para la vida: la colaboración”, explica Ariel Gringaus, gerente general de Colegium.

La población inmigrante en América Latina va en aumento y si no se crean gestos de inclusión real, es altamente probable que las personas no logren integrarse. En este sentido, la no-violencia puede ser una herramienta muy efectiva para enfrentar este problema, creando un movimiento pro-activo que demuestre solidaridad con las víctimas de la intolerancia y desacredite la propaganda fomentada por intransigencia. Podés revisar los consejos de la Unesco en el siguiente link: http://www.un.org/es/events/toleranceday/

[1] http://www.un.org/es/events/toleranceday/