Sony: La experiencia descartable de obsolescencia programada

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Varias imágenes valen más que mil palabras, de un momento a otro el panel de este TV SONY LED KDL-40EX525 – SER NO. 9005619 quedó de esta forma con sólo 3 años de vida.

Basado en un hecho empírico personal: fotos personales del Sony KDL-40EX525.

Suele suceder que la iniciativa por hacer grandes filas para esperar el último modelo de celular o un televisor curvo de características reales se transforme en un hecho habitual en países de consumo por antonomasia, pero en Argentina, donde los modelos económicos rompen con los esquemas de compra de las personas, el proceso de adquirir un bien y que éste dure es una tarea prácticamente imposible. 

Por Pablo Casabona | @pcasabona

Desde el conocimiento de la historia argentina, los ciclos económicos licuan cualquier posibilidad de pensar en el largo plazo. Eso queda evidenciado en este último tiempo con la realidad en la que se vive, donde el viajar al exterior tiene un impuesto del 35% tan sólo por querer conocer el mundo y donde todos los productos importados parecen ser valuados más de lo que valen. Trabas a la importación, limitantes para la compra de moneda extranjera se mezclan con el gusto por tener el último modelo de producto electrónico que esté en vidriera.

Lo cierto es que más allá del costo de los productos, su vida útil entra en cuestión y por consiguiente, las marcas empiezan a ser foco de algunas investigaciones, según varios informes, como por ejemplo los españoles http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/ o http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-menos/392498.shtml se puede apreciar claramente que las empresas hacen productos simplemente, para no durar.

A través de sus servicios técnicos, Sony acepta la problemática del panel, por ejemplo, y a modo de compensación brinda descuentos que rondan entre los 25% y 40% según cómo esté catalogado el cliente, en la compra de un nuevo equipo, así es uno nuevo, asegurándose de esta forma la rotación y la adquisición de un nuevo producto, es decir a viva voz, «tengan una experiencia descartable de obsolescencia programada».

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Contaban las historias y sobre todo la publicidad que uno de los atributos de venta y solvencia de marca estaba dado hasta no hace mucho por la robustez y durabilidad. Hoy el cuento es otro. Empresas como Sony se jactan de tener una imagen de marca capaz de decir que tienen productos de calidad y un marketing hecho y pensado en función a una estructura única de comunicación, así fue como en 2009, Sony ha presentado por primera vez un único eslogan global para todas sus divisiones de electrónica y entretenimiento de todo el mundo: ”make.believe”.

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Según Sony, el término “Believe” representa es el poder de inspiración y “make” significa convertir esa inspiración en productos y experiencias para los consumidores. El punto sería el lugar donde ambos se encuentran.

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Entre las novedades de producto, por entonces, Sony pretendía llevar el 3D a todos los hogares en 2010 y reforzar el rol de la sala de estar como centro del entretenimiento doméstico. – http://www.marketingnews.es/internacional/noticia/1042820028505/sony-eslogan.1.html#sthash.sctj0uHc.dpuf

sony

Esta misma marca que tiene por eslogan el convertir la inspiración en experiencias para los consumidores y éstas por lo menos en Argentina, suelen ser descartables de poca inspiración y de una desagradable experiencia visual, de irritable humor, anti-económico y con efectos secundarios a nivel familiar por encontrarse en el centro del entretenimiento doméstico.

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