Nació en la ciudad de Luján, tiene 56 años, está casada con un experto en sistemas y es madre de una futura economista. Sus padres, inmigrantes de Japón, trabajaron arduamente en la tintorería familiar para que estudiara la carrera de licenciatura en kinesiología, en la UBA. Al poco tiempo de recibirse, tuvo el privilegio de trabajar una década con Adolfo Mogilevsky, el kinesiólogo que introdujo la preparación física de los equipos de fútbol en el país e integró el cuerpo técnico de la Selección Argentina, durante la etapa del doctor Carlos Salvador Bilardo.

Silvina Inamine es hija de tintoreros japoneses. Pero jamás se dedicó a teñir tejidos y limpiar prendas de vestir o cortinados. Aunque durante su preadolescencia y adolescencia solía acercarse hasta el local de Luján, ciudad del oeste bonaerense de la que es nativa, para ayudar a su madre, principalmente.
“Me acuerdo que, a los 10 u 11 años, mientras iba a la escuela primaria, mi mamá trabajaba parada en la tintorería. Cuando yo regresaba, me pedía que le hiciera masajes en las piernas y en los hombros. Por entonces, sin querer, comencé a trabajar con las manos”,afirma la distinguida kinesióloga fisiatra y experta en acupuntura.

Por cierto, la experiencia familiar y la lumbalgia contraída durante la secundaria influyeron para que la mayor de tres hermanos luego eligiera la carrera universitaria. “Como tenía muchos dolores en la espalda, fui a ver a un médico, quién me mandó a hacer rehabilitación. Entonces, comencé a averiguar de qué se trataba la carrera de kinesiología. Afortunadamente, me gustó. De todos modos, no sabía si me iba a entusiasmar. Pero a medida que iba haciendo la cursada, encontré buenos docentes en la UBA, que me dieron una gran formación”, puntualiza la Lic. Silvina Inamine, titular de la Matrícula Nacional 15028.
Como muchos profesionales, la esposa de un experto en sistemas y madre de una futura economista se graduó en tiempo y forma, a los 23 años. “Tuve la suerte de recibirme y comenzar a trabajar con Adolfo Mogilevsky, el pionero de la kinesiología en la Argentina”, confiesa con orgullo la discípula del kinesiólogo que introdujo la preparación física de los equipos de fútbol e integró el cuerpo técnico de la Selección Argentina, durante la etapa del doctor Carlos Salvador Bilardo.
Como si fuera hoy, Silvina recuerda emocionada el momento en que Mogilevsky la convocó para la entrevista laboral. “Cuando me llamó Adolfo, me quería morir. Días antes, había leído una nota en la revista El Gráfico. Fui a la entrevista y, por suerte, me tomó. Trabajé 10 años, junto a su equipo. Él me abrió la cabeza y fue la base de mi formación profesional”, asegura la directora de Kinac, un centro modelo porteño especializado en tratamientos personalizados para la recuperación física.
La propiedad, que está ubicada en el corazón de Barrio Norte (Dr. Quirno Costa 1255), tiene una historia familiar. “En esta casona vivió mi suegra y se crio mi marido, Marcelo. Cuando ella falleció, la casa quedó vacía. Entonces, había que hacer algo. Con mi esposo, compramos la parte perteneciente a su hermano y armamos el centro en 2019. Duró poco la inauguración. Porque meses después irrumpió la pandemia. A mediados de 2021, lo reabrimos y comenzó a funcionar con más caudal de pacientes”, señala la profesional que amplió su formación en Cuba y Brasil.
A la hora de “bautizar” el centro, Silvina optó por Kinac. “Al poco tiempo, me di cuenta que el Ki, de la primera parte de la palabra significa energía, en medicina china. Justamente, es con lo que nosotros trabajamos en acupuntura. En tanto que, la segunda parte, la pusimos por acción. Esto me llevó a pensar que, en el nombre está sintetizado el fin de lo que nosotros hacemos: mover la energía y el cuerpo”, puntualiza.
Si bien existen consultorios en Buenos Aires que ofrecen kinesiología y acupuntura, el centro de la Lic. Silvina Inamine es modelo y está muy equipado. Porque ofrece, no solo un servicio personalizado para pacientes desde los 15 años en adelante (taller corporal y flexibilidad, movimiento consciente y zen shiatsu), sino un gimnasio completo dirigido a adultos mayores, que necesitan hacer actividad física. Todo bajo la supervisión de un experimentado equipo de kinesiólogos.
“Nos sorprende la gente grande, porque tiene mucha capacidad de movimiento. Al principio, no se animan, pero después no lo podemos parar. En ese sentido, actuamos como medio de prevención. Dado que, en estas épocas, el paciente tiende a vivir 80 o 90 años y tiene que llegar lo mejor posible. Nosotros queremos que todos se muevan. Pero tenemos que supervisar la carga, las repeticiones, etcétera”, concluye la Lic. Silvina Inamine, una ferviente aficionada al tenis misa.
Para interiorizarse más sobre la Lic. Silvina Inamine, ingresar al Instagram @kinac.kinesio.acu | Visitar la web oficial www.kinac.com.ar