Masturbación por prescripción kinesiológica

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Por Flora Proverbio*

Una historia personal sobre  por qué post menopausia masturbarnos es una parte importante en nuestra rutina de bienestar.

Atrás quedó la época en que la masturbación femenina era tabú. Hoy los juguetes sexuales y las sesiones de autoamor forman parte de las conversaciones femeninas. Los sex shops dejaron de ser lugares oscuros para convertirse en amplios salones luminosos plagados  de objetos con una estética sutil y femenina. El término consolador, que implicaba que masturbarse era una especie de plan B al cual recurrir cuando no había con quien tener una sesión sexual, quedó obsoleto. Hoy masturbarnos es un plan A, tengamos o no con quien darnos un buen revolcón.

Clarísimo está que el autoerotismo relaja tensiones, nos ayuda a conocer nuestro cuerpo, nos mantiene conectadas con nuestro placer, es clave para entender que nos erotiza  y sube nuestra autoestima.

Pero hay más a tener en cuenta, sobre todo para las que atravesamos la menopausia, y experimentamos como muchos músculos se empiezan a aflojar. Entre ellos los del suelo pélvico. Un grupo de músculos muchas veces ignorado pero que tiene un rol fundamental: sostener los órganos pélvicos (vejiga y uretra, útero y vagina; y recto) en la posición adecuada. Cuando estos músculos se debilitan, puede haber episodios de pérdida de orina, hay más chances de sufrir un prolapso  y la intensidad de los orgasmos se debilita.

Hace un tiempo hice una consulta con una kinesióloga experta en suelo pélvico. Entre mis expectativas estaba recibir indicaciones de cómo hacer bien los ejercicios Kegel -contracciones voluntarias de la musculatura pélvica para trabajarla- algo que no es tan fácil hacer correctamente. Después de algunas indicaciones esperables, dijo “te recomiendo, Flora que te provoques orgasmos dos o tres veces por semana como parte de tu rutina. Es importante que incorpores  sesiones de masturbación regulares” Me explicó que los orgasmos trabajan todas la fibras de los músculos, inclusive las involuntarias que no se trabajan con ejercicios tradicionales y que esto genera un aumento el flujo de sangre a la zona. “Tener orgasmos es la mejor gimnasia para el suelo pélvico” concluyó.

Por supuesto que es clave siempre asesorarse con profesionales ante cualquier tema de salud. Pero en Mayo, mes de la Masturbación, quise compartir la prescripción tan placentera de mi kinesióloga. Una razón más para incorporar el auto placer en nuestras rutinas de bienestar.

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