Redondo, redondo…

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Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

Afincado en la idea neoyorkina de las bagels, Maikel & Billy le pone su sello a la inspiración que toma vida en el mercado de San Telmo.

Al lado de la vida cosmopolita y vanguardista de Buenos Aires se teje la tradición de aldea de los mercados que reunieron en su entorno la vida crucial de las comunidades. Hoy el de San Telmo se propone retomar ese eje conductor renovando su oferta gastronómica para convertirse en un valuarte en múltiples aspectos.

La ciudad de Buenos Aires se caracteriza por la diversidad de sus paisajes. El aluvión inmigratorio, matizado con las tradiciones locales, dio vida a una pintoresca realidad que se encuentra aún hoy en las raíces porteñas. Para algunos resulta sorprendente toparse con la cotidianeidad de las costumbres de mercado que antaño proveían del ritmo citadino a cada barrio.

Llegar a un mercado es aventurarse por sendas que retrotraen a la Buenos Aires de antaño. Realizar las compras del día, buscar algún condimento que no es sencillo de encontrar en otro lugar, o simplemente dejarse llevar entre los puestos de antigüedades, artesanías, discos o juguetes viejos. Es una experiencia ecléctica, que permite resolver una jornada completa en una combinación personal.

En medio de la muchedumbre de opciones que pululan por los pasillos, Maikel & Billy Bagels se anima a algo diferente. Esteban Siderakis y Nicolás Sánchez son los creadores de esta propuesta muy popular en otras partes del mundo. Dieron vida es a una alternativa de versatilidad y calidad.

El banco en la vereda

Con la impronta del barrio y la proyección gourmet, este pequeño local permite vistas desde mercado y una buena iluminación natural que juega un papel central para dar brillo a sus espacios. La barra con banquetas, la opción en ventana “To Go” y el espacio callejero ofrecen alternativas para el paseante, el oficinista o el que se acercó con propósitos más prácticos al mercado. Sodas saborizadas y cervezas artesanales esperan la sediento.

Pero, más allá de la picaresca forma de rersolver el espacio y sus tentadoras visuales, la carta de Maikel & Billy se lleva los premios.  Los bagels llegan hechos de chipá, de café, de algarroba, integral y de maiz. Los rellenos van de lomito (tortilla de huevo, queso cheddar, lomo a las hierbas, pickles de cebolla en  bagel de café) a la morcilla (relleno de morcilla, queso ahumado, pickles de manzana, rúcula en bagel de chipá). El salmón (queso crema de jengibre, pickles de pepino, rúcula, salmón en bagel  clásico con semillas de amapola) al pastrón (mostaza relish, chukrut, pastrón en bagel integral). Del mexicano (queso ahumado, pickles de ají, guacamole, rúcula en bagel de maíz) al vegano (babaganush, pickle de coliflor, pickle de remolacha, pickle de rabanito, espinaca, tofu laqueado en bagel de algarroba).

Y no todo se queda en las versiones saladas. Para los que prefieren un desayuno, una merienda o un postre, se propone el bagel de medialuna con dulce de leche o Nutella.

Una grata sorpresa de mercado con tintes neoyorkinos, delicadeza de lo hecho artesanal y bohemia de mercado.

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