Por qué es importante contar con una puericultora

Mucho del runrún entorno a la necesidad o no de una puericultora, a nuestro rol y espacio de acción, se ancla en la concepción de que la lactancia materna es sólo un hecho fisiológico, biológico y natural. Dicha mirada es inacabada, ya que la lactancia materna es la confluencia de un evento natural pero que se construye desde lo social, lo cultural, lo económico, lo psicológico y la propia vivencia de la mujer materna.
Por Paula Díaz de Arcaya , Socióloga y Puericultora. Docente de la ACADP.

Las y los invito a que pensemos por qué es importante contar con una puericultora si van a ser ma-padres. Quienes formamos ACADP (Asoc. C. Argentina de Puericultura), entendemos que la información más vasta y anticipada, proporciona a quienes gestan, la posibilidad de elegir y al mismo tiempo, imaginar, suponer, pensar con antelación escenarios posibles.

Escenarios que en la mayoría de los casos llevan a las madres y padres a actuar desde el temor y la culpa en un ambiente de confusión. En este sentido, el rol de la puericultora es clave, y toma su primera forma en laentrevista prenatal. La pareja gestante y la puericultora entablan su primer vínculo, se configura (o no) la transferencia, en la que ambas partes hacen entrega de lo valioso e íntimo que llevan, abriéndose un espacio para volcar dudas, miedos e incertidumbre. 

No tenemos una mirada categórica, unívoca sino que a partir de la información más actualizada les proponemos preguntas para pensar sobre las necesidades de un bebé recién nacido, lo esperable, la alimentación, el cuidado, los procesos fisiológicos, las vistitas, etc.

Esta anticipación puede que no lo modifique todo, pero rompe un cerco, informa, configura respuestas posibles, desinfantiliza y pone en poder de las madres y los padres lo que pueden hacer por sus hijes que nacen. Y, fundamentalmente tienden un lazo, un puente, de manera que cuando aparece una dificultad y el/la bebé ya ha nacido, saben a quién recurrir.

Hay dificultades en la lactancia que se dan con cierta regularidad. ¿Cuáles son? ¿Cuál es nuestro rol? ¿Cómo es la forma de trabajo?

La naturaleza es sabia y como humanos mamíferos, no se ha creado otra alimentación que supere a la alimentación materna. La leche humana y la lactancia materna constituyen la vía de alimentación por antonomasia, son fundamento de vida.

Ahora, si sólo mirásemos al ser humano como ser biológico, nos perderíamos una gran parte que lo constituye y tendríamos una visión sesgada de la compleja unidad que somos. Es decir, que la idea del/la bebé que nace, succiona y todo evoluciona “naturalmente”, evidencia el desconocimiento de otras variables, entre ellas, la intervención y medicalización durante el parto, separación de la díada, no puesta inmediata al pecho, enfermedad, deseo no-deseo materno, complicaciones anatómicas que surgen de la combinación de las características oro-faciales de les bebés y de las características anatómicas y morfológicas del pecho materno, etc.

Frecuentemente, podemos encontrar lo que se denomina un “mal acople”, que se da cuando el/la bebé están acoplados al pecho de la madre desde el pezón, habitualmente con dolor. Nos gusta desterrar la idea de dolor asociado a dar la teta.

El dolor es una alerta, un síntoma, un signo de que hay algo por corregir. Nos indica que ese bebé no está succionando de manera adecuada y, que por lo tanto la transferencia de leche puede verse afectada.

Desde nuestro lugar trabajamos con la mamá y quien la acompaña, dando pautas sobre el sostén del bebé y la colocación del pecho. Al intervenir, el dolor desaparece y la mujer adquiere como propias las herramientas transmitidas en la consulta, gana confianza y autonomía en lo que hace y comprende que no era su cuerpo ni que estaba haciendo mal las cosas, sino que el propio proceso conlleva aprendizaje.

El peso de los bebés, y especialmente, del peso de los recién nacidos es algo que conlleva mucha preocupación y desde mi experiencia profesional, creo que es una de las problemáticas sobre las cuales más podemos aportar y quizás la menos visibilizada de nuestra labor.

De forma recurrente me encuentro con mamás y papás en el consultorio de ACADP, que están muy preocupados por el peso de sus bebés (no recupero de peso de nacimiento y/o aumento lento de peso).

En general esto viene acompañado de la introducción de fórmula y, en algunos casos, de la suspensión de la libre demanda como única respuesta. Lo cierto es que, entre el 85% y el 95% de los casos, estas situaciones no se deben a una causa clínica. En su mayoría se trata de bebés que no tienen ninguna afección y que, aún así no recuperan peso o lo hacen de manera muy lenta, o continúan descendiendo.

Y ¿por qué pasa esto? Porque hay una baja transferencia de leche que redunda en un bajo aporte calórico. Esto puede deberse a múltiples causas (acople dificultoso, un sostén que interfiere en la progresión del acople, tomas regladas y controladas, uso temprano de tetinas, características orofaciales del/la bebé, etc).

Trabajamos de manera interdisciplinaria corrigiendo estas cuestiones, coordinando con el/la pediatra un pesaje luego de la intervención para evaluar los avances y la posibilidad de retirar la fórmula de forma paulatina; en algunos casos estimulando la producción láctea de la mujer que pudo verse afectada por el mal acople.

Si trabajamos el aspecto que originó esta baja transferencia de leche de la mano del pediatra del bebé podemos lograr revertir la situación sin abandonar la lactancia y consolidando la lactancia materna exclusiva, siempre que ésta sea el deseo de la mujer que nos consulta.

Ante estas dificultades, si sólo se toman medidas como “dar tiempo” e introducir leche de fórmula como complementación, no estamos resolviendo el problema sino tapando un síntoma; y con altas probabilidades de pérdida parcial o total de la lactancia con la consecuente pérdida de confianza y autonomía materna.

Luego, están las circunstancias especiales y más traumáticas para las familias: la llegada de un bebé antes de tiempo (prematuros). En estos casos la puericultora tiene un rol técnico (en cuanto un plan para la extracción, conservación, pautas, etc.) y también un rol de sostén muy importante.

Sostener la estimulación y la inoculación de leche por vía diferida (es decir sin pecho), conlleva un gran esfuerzo físico y emocional. Contamos en nuestro equipo con puericultoras formadas y especializadas en la atención de díadas en situación de prematurez y sería esperable que toda familia que se encuentra en esta situación sepa que puede contar con un equipo idóneo.

¿Es cierto que no todas las mujeres que amamantan necesitan una puericultora? La respuesta es un absoluto sí! Por suerte existen los casos en que por el conjunto infinito de variables que determinan la vida de una díada, la lactancia materna puede darse sin sobresaltos, evolucionando bien tanto el/la bebé como la mamá (sin lesiones, sin dolor, sin trastornos de otro tipo), pero quienes se encuentran con un/a bebé que se queda dormido/a y no se despierta, que rechaza el pecho, que no puede sostener la mamada, que tiene dificultades para recuperar el peso de nacimiento o bien para conseguir un incremento de peso sostenido y acorde, o quien amamanta aún a costa de un fuerte e intolerable dolor, o sus pezones están lastimados, o aparece la complementación temprana; podemos decir que estas son las circunstancias esenciales en las que el rol de la puericultora puede poner sobre la mesa las herramientas para que cada mujer transforme la lactancia de su bebé y la vivencia que ella misma experimenta.

WP Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com