Pichon, el nuevo refugio gastronómico de Zona Norte

 

Las Neumann con sus maridos

Detrás de la Avenida del Puerto de Nordelta, se esconde el restaurante PICHON.  Existe en la mente del chef Pedro Rivero Segura y su mujer Amparo Baca Castex desde hace quince años. Su nombre comenzó por un fanatismo por las aves, se fue gestando con viajes por las cocinas del mundo y concluyó con la pasión que le pusieron al proyecto hasta hacerse realidad. Hoy es el nuevo refugio de Nordelta, donde la cocina de autor se fusiona con la frescura característica de la región en un espacio moderno y  rústico – de piedra y madera-, que hace alusión a un refugio de montaña.

 

Enclavado en la Bahía Grande, PICHON abrió las puertas de sus amplios ventanales y terraza con excepcional vista a las amarras, a invita a disfrutar de una experiencia gastronómica de autor. Luego de tres años de PHEBA – restaurante a puertas cerradas –, Rivero Segura y Baca Castex dieron con PICHON sus primeros pasos abiertos al público. Allí, exaltaron una cocina mediterránea en la que la materia prima es protagonista en su estado más puro. Variedad de pescados, carnes y exquisitas ensaladas son el eje de la carta.

Los sabores de diferentes partes del mundo están presentes en el menú: ceviche de corvina, gravlax de salmón, ravioles de centolla y el “Mar del Día” con la pesca fresca de la fecha son los favoritos de mar; también se destacan el magret de pato sous vide,  el cordero cocinado en dos versiones (un ragú de seis horas y unas costillas hechas en el momento), el ojo de bife y el lomo a la manteca, exquisitos por su suavidad y su ternura.

Los postres, creados por la chef Micaela Añón Suarez, son una excelente opción para los fanáticos de lo dulce. La esfera de chocolate al 70%, rellena de mousse de chocolate y un centro de cacao líquido y sopa de mango y wasabi ya logró tener una amplia lista de adeptos. ¿Otros favoritos? La créme brûlée de naranja con helado casero, la mousse de chocolate blanco, la mousse de moca y el volcán de chocolate.

La gran barra de piedra revela la predilección de los dueños por el whisky, del que ostentan más de 28 etiquetas diferentes. Allí, junto al cartel de PICHON también se lucen cócteles creados por Pablo Graff, bartender ejecutivo. Moscow Mule (vodka, jugo de lima y perfume de pepino), Sweet Cafayate (torrontés, maracuyá, ahumado de romero) y Sour del Sur (pisco, sour mix, clara de huevo y gotas de chambord) son algunos de los recomendados.

Detrás del  hogar, se encuentra la cava, el verdadero corazón de PICHON, un espacio con capacidad para almacenar más de 2.500 botellas. Betiana Giordano, la sommelier, eligió ordenarlos por varietales  y región. Hoy, la carta de vinos cuenta con más de 200 etiquetas, algunas conocidas y otras de enólogos que cambiaron la forma tradicional de vinificación.

El gran salón de 200 m2 alberga una barra de piedra con un menú de exquisitos aperitivos, una cava con capacidad para almacenar 2.500 botellas, un refugio especial y un hogar para disfrutar de la calidez del fuego en las noches de invierno. Un verdadero refugio.

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com