La ciudad, ese gran museo

Por Mariela Blanco, periodista

La Ciudad de Buenos Aires tiene interesantísimos museos que resguardan parte de nuestra historia y permiten repensar de dónde venimos, cuál es la verdadera esencia del ser argentino, de qué estamos hechos y cuánto hemos heredado de las distintas olas inmigratorias. Para celebrar el Día Internacional de los Museos, les dejo una reseña de mis preferidos y algún que otro datito color. Por ejemplo, el Museo Nacional de Arte Decorativo, tuvo antes que un plano, un tapiz. No cualquier tapiz. Un tapiz bordado con hilos de seda, plata y oro que ocupa un lugar protagónico en el Salón de Estar de esta joya de Avenida del Libertador. Es decir que se construyó un palacio para albergar un capricho de lujo. O el Palacio de Aguas Corrientes emplazado sobre la avenida Córdoba, en cambio, nos habla del esfuerzo del Estado por demostrar el poderío argentino. Se trata de un palacio imponente construido para alojar solamente 12 tanques de agua. Uno espera ver escaleras de honor, columnas con yeso dorado a la hoja, esculturas, lámparas con cristal de roca, vitrales. Pero no hay absolutamente nada. Es tan sólo un gigante de hierro, un museo del agua. Se trajeron de Europa 300 mil piezas importadas numeradas listas para armar. Lo que se ve en la fachada son piezas de terracota esmaltada vitrificada. Llegaban en barcos ingleses que se volvían con nuestros granos y ganado. Hoy funciona allí el Museo del Inodoro. ¡Vaya contraste! Pero tienen en común que están en pie contando historias como abuelos añosos y desgastados.
Son testimonio vivo de lo que fuimos hace uno o dos siglos.

El Museo del Inmigrante, también merece una mención destacada. Se trata de un edificio de cuatro pisos donde funcionó el Hotel construido para albergar a aquellos extranjeros que llegaban desde los barcos en busca de un futuro mejor. Entre 1869 y 1895 la población de Argentina se duplicó. Este lugar guarda el registro de las miles de personas que encontraron un catre y un plato de comida caliente. Conmueve ver las valijas, ropas, objetos personales y documentos de viaje. El Museo Mitre es otro de mis recomendados. La casa en sí misma merece especial atención. Una de las pocas casas coloniales que quedan en pie y ni mas ni menos que la residencia donde vivió y murió Bartolomé Mitre. Alberga parte de la historia política de quien fuera Presidente de la Nación y fundador del diario La Nación. El mobiliario es suficiente testimonio de las costumbres de la época. Claro que hay museos para todos los gustos: el Museo José Hernández, el Museo Quinquela Martín, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Sívori, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, el Museo de Arte Español Enrique Larreta.

Incluso, estoy convencida de que la ciudad en sí misma es un gran museo al aire libre si prestamos atención a lo que tienen para contarnos con sus empedrados, sus pasajes, sus cortadas y sus túneles.
No necesitamos ir a ningún lado, no necesitamos permisos, ni tickets. La ciudad se ofrece y extiende sus brazos a todo aquel que tenga el corazón y los ojos abiertos.
18 de Mayo – Día Internacional de los Museos

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