La ciudad de la alegría por Alexandra Barreto

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Alexandra Barreto

Por Alexandra Barreto

‘Del estrés a la felicidad’ es un documental de Netflix en el que vemos a un hombre, cansado, insatisfecho que se embarca en un viaje junto a un monje budista de 92 años, a quien la prensa, calificó como ‘el hombre más feliz del mundo’, nos lleva a un viaje de preguntas y respuestas…

Esto fue el puntapié para  buscar mi felicidad (momentánea) y hallé un lugar donde encontré paz. Este sitio fue Carhué, capital provincial del turismo termal se encuentra a orillas de uno de los lagos más sorprendentes del mundo (Laguna de Epecuén) que por sus propiedades sólo son comparables con el Mar Muerto. Sus aguas concentran entre 180 y 200 gramos de sal por litro y aportan 22 minerales esenciales.

     

Carhué está ubicada en el interior de la provincia de Buenos Aires en el partido de Adolfo Alsina. Su nombre de origen mapuche, significa lugar verde.

Emprendí la aventura, compré los boletos en micro (5 mil pesos ida y regreso), también está la opción desde el tren (Constitución) hasta Pigué y posteriormente hay que tomar un taxi hasta Carhué (2.400 pesos).  La duración del viaje en micro es aproximadamente de casi 7 horas que se pasan volando, porque al acercarse a destino, se divisan uno de los más hermosos amaneceres, esos destellos de color naranja con amarillo claro, que me hicieron suspirar.

Arribé a las 6 de la mañana y en una pequeña estación de buses, me esperaba, Fabiana una de las hijas de Rubén Besagonill, propietario de dos de los hoteles más importantes de Carhué, e impulsor de la creación del parque termal «Mar de Epecuen» inaugurado recientemente

Un recibimiento con una amabilidad desbordante, en su auto nos dirigimos al hotel; cada rincón, evoca mucha calidez. No quería desaprovechar nada, sobre todo porque lo que más me atrapaba era probar la piscina termal que tiene unos efectos curativos y sanadores con el agua traída de la laguna.

Chapada a la antigua, pedí  un mapa,  pero puedes tener toda la información turística proporcionada por la Municipalidad de Adolfo Alsina a través del WhatsApp. Mi deseo era perderme, caminar, descubrir. “Acá no te va a pasar nada, la gente deja las puertas abiertas o las bicicletas sin cadena”, me decían los lugareños  e hice caso, caminé con seguridad y respiré el aire puro que poco a poco se apoderaba de mí.

“Quiero ir a la laguna, quiero ir”, repetía insistente a la guarda parque, esa ansiedad porteña que no me dejaba ver que había que ser paciente. “La gente que viene de Buenos Aires, está acelerada pero cuando se van de Carhué, retornan tranquilos”, comentó una señora propietaria de un local de indumentaria. A propósito del horario, los negocios abren a las 10h00, cierran al medio día y retoman a las 17h00 hasta a las 21h00.

La Avenida Colón es como la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, pero la diferencia es que no hay semáforos, ni colectivos, todos dan el paso cuando cruzas la calle. Las personas saludaban siempre con amabilidad.

Pareciera como si no existiese estrés o la palabra preocupación; ellos viven la vida de una manera diferente a pesar de  las circunstancias del pasado de una sudestada del 10 de noviembre del 85 cuando Epecuén (8kms de Carhué) por una deficiente planificación hidráulica quedó bajo el agua que alcanzaron hasta los 8 metros, hizo que las construcciones no pudieran recuperarse, de las cuales sólo quedaron las ruinas. Todas las personas tuvieron que evacuar hasta Carhué y hacer una nueva vida.

Epecuén era una India que se enamoró de Carhué, dice la leyenda que sus lágrimas por la muerte de su amado hicieron que el lago que lleva su nombre sea tan salado. Hoy un mural de mosaicos lleva su rostro y completa la postal perfecta sobre el Lago Epecuén, fue escenario del récord mundial Guinness cuando hace 4 años, 1941 personas flotaron tomadas de las manos. El lago permitió lograr ese record único en el mundo para orgullo de los argentinos.

La estadía en Epecuén & Hotel Spa Termal fue realmente espectacular, disfruté de tantas actividades: clases de acua gym, masaje con cañas de bambú, la piscina termal, las caminatas hacia el Lago, fue sin duda el Prozac de mi vida.

La primera excursión a las ruinas, es realmente todo un suceso, ver aquellos lugares que formaron parte de Epecuén: importantes hoteles, la Iglesia, confiterías, pizzerías y el Matadero. Los árboles enraizados sobre el agua, son postales que  difícilmente se borraron de mi mente. Los patos, aves, flamencos australes, maca común, maca plateado, entre otras especies que reposan en las aguas salinas.

Los lugares más íconos que no pueden faltar en tu agenda para conocer son:

Playa Eco sustentable

Espacio de recreación ubicado entre Carhué y la Ex Villa Epecuén, ideal para refrescarse en un caluroso verano. Con un esmerado cuidado por el medio ambiente, posee sombrillas, muelle para acceder al lago Epecuén, duchas, proveeduría, internet wifi y baños. En la laguna puedes ingresar sin temor alguno y vivir la experiencia de flotar y tener fango para untarlo en el cuerpo. Además cuenta con guardavidas que están siempre para cualquier requerimiento.

Museo Regional Dr. Alfonso Alsina

Fue fundado en 1963 por una inquietud del Rotary Club y de un grupo de vecinos aficionados a la historia. El edificio  fue completamente refaccionado en 2010.

La ex estación de ferrocarril de la Ex Villa Lago Epecuén funciona el Centro de Interpretación y Museo, donde podrás conocer los orígenes, el esplendor y el presente de la localidad en un recorrido auto guiado. Cuenta también con una sala de proyección de videos relacionados con la historia de Epecuén.

Obras  del arquitecto e ingeniero Francisco Salamone. A mediados de la década de 1930,  el maestro italiano, proyectó y dirigió estas construcciones que se destacan dentro de la arquitectura de la ciudad. Se destacan el Palacio Municipal, El Ex Matadero de Epecuén y El Cristo.

Salida de observación de aves; si bien son aves migratorias, encontraron en el lago el ambiente ideal para vivir y reproducirse, no sólo por la tranquilidad de la zona, sino por la existencia en el Lago Epecuén de la artemia salina, único ser vivo que habita este espejo de agua.

Conociendo las Ruinas

Para ingresar al predio la entrada cuesta 100 pesos, se puede realizar de varias maneras. A pie, desde Carhué son 10kms. Se atraviesa un camino de tierra, hay que llevar agua, anteojos de sol, protector solar y muchas ganas de andar.

Otra opción es en bicicleta, en la Oficina de Turismo, puedes adquirirlas y en auto se puede lentamente avanzar, sacando fotos mientras se contempla todo el encanto de la fauna, de los sitios emblemáticos, principalmente el famoso Matadero.

Iglesia Nuestra Señora de los Desamparados. En 1909 se inauguró el edificio, gracias al aporte de los fieles, diseñada por el Arquitecto, Vicente Patrese, utilizando el lenguaje Neogótico. La imagen de la Virgen fue traída a Carhué, antes de 1886, por familiares del Dr. Alfonso Alsina.

La vuelta al perro

Paseo dominguero en auto por la Avenida Colón, los autos van a paso de hombre, se dirigen hacia las ruinas. Es un clásico de la ciudad, así como también subirse en el trencito con los más pequeños.

Existen múltiples razones para escapar a Carhué, cualquier momento es oportuno, la experiencia es única, sobre todo por el silencio, los paisajes, la gente, los rincones, la vida simple, sencilla, que hace replantear: ¿qué es lo más importante en la vida? Por un momento te olvidas del trabajo, del celular, del ruido, de la prisa. Saber que  a 700 kilómetros de distancia encontré una ciudad de la alegría, un rincón de felicidad al que quiero siempre volver.

Informes: www.epecuenhotel.com.ar

Agradecimiento: Secretaría de Turismo de Carhué

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