Activa y en forma, para amamantar

 

 

Desde el momento mismo de la concepción, el cuerpo de la mujer asume que va a amamantar. Los senos responden a las hormonas del embarazo iniciando un proceso de generación de nuevos tejidos productores y almacenadores de leche, y de vasos sanguíneos y linfáticos.

Las mamas se hacen más prominentes, a medida que se preparan para que los pezones queden dispuestos para el amamantamiento. Este proceso se pone en funcionamiento de manera natural, aún sin que la mamá haya tomado una decisión sobre si amamantará o no a su hijo.

La lactancia es la elección más saludable tanto para la mamá como para su hijo. La leche materna responde a las necesidades del bebé, a medida que él crece y se desarrolla, y lo ayuda a reforzar su sistema inmunológico.

De esta manera, los bebés amamantados son menos propensos a padecer de gastroenteritis, infecciones urinarias, alergias y asma, entre otras afecciones. Asimismo, la leche materna tiene una disposición sumamente compleja de ácidos grasos, de importancia vital y reconocida en el desarrollo y crecimiento del cerebro infantil, en especial de aquellas zonas relacionadas con la inteligencia. A nivel psicológico y emocional, el bebé percibe en el acto de amamantamiento la cercanía, el calor y la seguridad que le brinda su mamá.

En tanto, son múltiples los beneficios de la lactancia para la madre. Al amamantar, se liberan endorfinas –sustancias naturales estimulantes del estado de ánimo y calmantes- al torrente sanguíneo, y para muchas mujeres, el acto de amamantar resulta muy relajante. Asimismo, ver que el bebé crece gracias a la leche de la mamá resulta sumamente satisfactorio.

Si bien este acto incluye sólo a la mamá y al bebé, el papá no tiene porqué quedar excluido de la atención y cuidado de su hijo. Se los puede transmitir compartiendo el baño del bebé, así como ayudando a la mamá al momento de amamantar.

Una de las maneras por medio de la cual la mamá puede mejorar la lactancia es manteniéndose activa, a través de la gimnasia. Por medio de la práctica regular de ejercicios físicos, logrará fortalecer la musculatura de la columna vertebral, lo que la ayudará a permanecer en una postura correcta para amamantar al bebé y garantizarle una buena lactancia.

La producción de leche se ve influida por la postura que adopte la mamá. En este sentido, es fundamental que se apunte al fortalecimiento de la zona dorsal, a través de la realización de ejercicios específicos, controlados por un profesional especializado. Asimismo, es necesario tonificar la musculatura de los brazos, bíceps y tríceps.

Por último, será importante relajar y fortalecer la zona cervical y la lumbar, regiones de la columna que se van a ver doloridas debido a las posturas que la mamá adopte por el bebé y la lactancia.

 

Fuente

Lic. Mariela Villar

Directora de embarazo activo®

www.embarazoactivo.com

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