Empezar de nuevo, una, otra, y otra vez

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Euro González, es un odontólogo venezolano devenido panadero tras no poder revalidar su título en Argentina. La asociación civil Avanzar le otorgó un microcrédito para comenzar su negocio pero con la cuarentena hoy no puede vender y tampoco puede hacer frente a la cuota del crédito. En primera persona, el caso de un pequeño emprendedor que se debate entre cumplir con los compromisos de pago o llevar su propio pan a la mesa.

“Los emprendedores vivimos de las ventas, de hacer un producto equis para colocarlo en el comercio. Cuando ese comercio no abre sus puertas, nosotros quedamos sin ingresos”, relata Euro González.
El impacto de la cuarentena es mayúsculo. Me veo altamente afectado en forma negativa porque si bien tengo donde comprar insumos, no tengo donde colocar la producción“, explica.
“Las ventas individuales que pueda hacer no alcanzan porque solo puede acercarse la gente del barrio. Los que viven mas lejos, no pueden afrontar los costos extras del delivery“, agrega.
“A futuro, los emprendedores que estamos endeudados (por compra de maquinaria o préstamos adquiridos) tendremos que llegar a un acuerdo gestionado por los entes oficiales para redireccionar las formas de pago de los créditos de tal manera que podamos abordar las cuotas a medida que todo se vaya reactivando”, opinó.
“Por otro lado, necesitamos estímulos o ayuda oficial desde la perspectiva crediticia para poder reflotar nuestras actividades”, añadió.
En otro orden, consideró que “la cuarentena tiene como objetivo minimizar los contagios. La flexibilización de la misma, tiene que ver con que uno pueda ir anotándose logros. Tenemos que convencernos de que por encima de los intereses individuales están los intereses vitales de la sociedad toda. Si hoy toca vernos en apuros, es importante entender que es el sacrificio que estamos haciendo para que podamos salir los menos dañados posible de esta pandemia“.
Por último, indicó: “lo importante por el momento es que se nos ayude a sobrevivir con la excepción del pago de servicios, alquileres, provisión de alimentos e incentivos”, remarcó.
Consultada sobre este caso, Marta Bekerman que es presidenta de Avanzar, precisó que la asociación civil alcanza a unos 650 emprendedores de sectores carenciados de la Ciudad a los que ha otorgado pequeños créditos de alrededor de $15.000 cada uno. 
“El problema es que la mayoría de nuestros beneficiarios no pueden pagar sus cuotas porque o no pueden trabajar o no tienen tarjeta. La ONG está en una situación dramática porque no podemos cobrar esas cuotas y y debe hacer frente al pago de salarios del equipo de trabajo. Los beneficiarios ven paralizada su actividad, lo que los coloca en una situación muy dura. Esto pone en riesgo la operatoria de la institución”, dijo.
“En estos tiempos, los problemas de la pobreza y las desigualdades sociales se agudizan. Esto hace que, a pesar de nuestra grave situación, ellos nos necesitan mas que nunca”, concluyó.

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