De fiesta en casa

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Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

Que las cosas bellas te sigan sucediendo en medio de la cuarentena es algo que aporta para sumar espíritu al sacrificio colectivo. Tuco catering te lleva a tu mesa lo que la calidad que vivís en sus fiestas.

Cuenta la leyenda que la palabra catering proviene del inglés, concretamente del verbo “to cater” que significa servir, atender o abastecer. Se lo suele utilizar para agrupar a todo aquello que tiene que ver con el ofrecer un conjunto de alimentos en cierto evento.

Comenzó a usarse  en Asia en la ruta de la eeda cuando se comenzó a cobrar para dar alimentos y presentarlos a la gente de forma cuidada y con estilo. Ya en el siglo XV se hizo tan popular en Alemania que incluso se preparó una regulación sobre los alimentos y bebidas que se servían.

En los buques mercantes se incorporaron los catering oficiales por primera vez aunque fue en la aviación donde se sirvió los que conocemos en la actualidad y se generalizó la palabra inglesa. El catering se convirtió en algo tan importante a la hora de volar que incluso en los años 50, se elegía la compañía aérea en función de la comida que se ofrecía a bordo.

La versión gourmet copó la parada, hasta que, como en casi todo, la vuelta del badajo nos regresó a la vida monástica de las cocinas caseras. Aquí es donde Tuco Catering eligió entrar al mercado.

Una empresa familiar que hace hincapié en el cuidado de todos los detalles, tanto en lo visual como en lo sabroso. Un equipo que ha hecho experiencia trabajando en cocinas europeas y porteñas, al que le gusta agasajar a la gente y verlos felices alrededor de una mesa.

Entre los cuatro rincones de la mesa.

El alimento es símbolo de muchas metáforas: es el sustento, la mesa llena, el olor a hogar, lo que acompaña el despertar con energía, se combina amablemente con larga sobremesa, se doblega frente los comensales cuando oscurece. Es la saciedad de cualquier momento de vacío y el hermano ideal que complementa charla y encuentro.

La ingesta es una instancia de carga de baterías que excede a lo físico. No se trata sólo de un par de ingredientes mezclados amablemente. Se trata de nutrir alma y espíritu, además del cuerpo. De ponerle pasión. Para adaptarse a estos tiempos, la pasión se convirtió en vianda. Sus platos gourmet se reconvirtieron en porciones más generosas que un finger food y llegan en versiones como su cazuela de cordero patagónico, chucrut bien profundo para llevarnos en viajes imposibles hoy, un estofado que tienta hasta a la nona, lasagna tan alta que necesita regla para adivinar su mensura y medallones de quinoa para cargar proteínas con una de las más nobles versiones.

La solución permite comprar los platos listos para ser consumidos, o bien utilizar las propuestas como materias primas para elaborar los propios. Dos soluciones para recibir en casa sin moverse y empáticas con el momento de confinamiento. Los productos están pasteurizados y duran 30 días en la heladera o tres meses en el freezer.

Encontrar un amigo que solucione la ingesta, pero que te dé el calor de cocinar en casa es un mimo al alma que suma para hacer de cada día un lugar de disfrute.La bella oportunidad de disfrutar de los aromas de la infancia en la propia cocina. Un lujo para hacer de este tiempo uno más amable.

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