¿Cómo transitar los bajones de las fiestas?

Diciembre, enero son meses en que nuestras vidas se ven alteradas por un cúmulo de celebraciones, reencuentros y además tomar vacaciones para descansar de un año laboral intenso; si bien, es una época que también conlleva a vivir alegrías e ilusiones, suelen desatarse emociones intensas, especialmente en las personas más sensibles. Para hablar sobre el tema, consultamos con el Psiquiatra ecuatoriano,

transitar los bajones

Por Alexandra Barreto

Diciembre, enero son meses en que nuestras vidas se ven alteradas por un cúmulo de celebraciones, reencuentros y además tomar vacaciones para descansar de un año laboral intenso; si bien, es una época que también conlleva a vivir alegrías e ilusiones, suelen desatarse emociones intensas, especialmente en las personas más sensibles. Para hablar sobre el tema, consultamos con el Psiquiatra ecuatoriano, radicado en Estados Unidos, Dr. José Bejarano, especializado en el New York Medical Collage de Staten Island.

¿Por qué las celebraciones y el iniciar un nuevo año pueden provocar cambios en el estado de ánimo?

Es el  momento en que hacemos balance de todo lo  realizado, lo que  queda por hacer y lo que vendrá en el próximo. Se reflexiona sobre  las personas que entraron en nuestra vida y las que hemos perdido. Todo nos pasa por la cabeza y algunos sienten culpabilidad, orgullo, nostalgia, tristeza; a la vez todo lo que implica brindar, celebrar y planificar esas vacaciones ansiadas, para los que pueden hacerlo y en otros casos, no se puede por temas de salud, económicos u  otros factores. Estoy seguro que todo se puede llevar de una manera más alentadora. Siempre hay una salida, sobre todo en el camino de las emociones.

¿Quiénes son más proclives a tener depresión?

Todos estamos propensos, pero mayormente los de edad avanzada, sienten que su círculo se cierra y el tiempo se acorta. Otros factores de aspecto cultural, familiar, económico, laboral, sociológico, religioso, recuerdos de la infancia.

En las celebraciones post pandemia, la gente suele recordar a sus seres que fallecieron o que no pudieron ver durante la cuarentena. Un evento de ésta magnitud (Covid-19), ha cambiado patrones y la magnitud de las tragedias personales se pueden amplificar. Lo positivo es que todos los avances tecnológicos hacen que podamos comunicarnos desde un país a otro. Muchos en la cena navideña se conectan con sus parientes o amigos que viven a miles de kilómetros de distancia. Las reuniones al aire libre son muy aconsejables, antes se hacían más en casa; son herramientas que ayudan a levantar el ánimo.

Las personas que están en tratamiento de salud mental, sea por bipolaridad, depresión, ansiedad, ¿cómo pueden preservarse de estas fiestas?

Aquellos que padezcan diagnósticos en salud mental, o sean proclives a cambios en el humor y estado de ánimo, deben estar alertas, respecto a mantener su régimen de medicinas, alimentación, horas de sueño, establecer  un plan de apoyo con familiares, amistades, círculos sociales o comunidad en los cuales las personas se sientan protegidas para que haya una correcta comunicación. La parte espiritual es importante, sea el credo que fuese, ayudará a tener una contención y motor de vida. Conozco algunos pacientes católicos que les ayuda ir a misa acompañados por un familiar o ven transmisión streaming. Otros pacientes de otras religiones que buscan ese soporte, los han ayudado mucho.

Las precauciones son necesarias ¿cuáles serían los mecanismos que ayuden a tener un mejor ánimo?

Empezando por auto-reflexión, entender  que si hay cambios en nuestro estado de ánimo,  detectar qué es lo que pudiera ocasionarlo. La importancia de evitar comparaciones con los anuncios y  estereotipos que vemos plasmados en los medios de comunicación, vivir el fin de año con humor e inteligencia, intentando centrarnos en lo que verdaderamente nos entusiasma y hace felices.

Conectarse con acontecimientos, lugares o imaginar lo mejor que nos gustaría vivir, extraer de esos contextos, las emociones  a sentir y enfocarse sólo en ello, permite que la vida traiga mejores cosas.  Refugiarse en personas que den un mensaje alentador, porque muchas veces por ignorancia (no por maldad), suelen expresar consejos de cómo hay que vivir la vida del otro, que está pasando por un momento de tristeza y soledad.

Un alto porcentaje, no podrán tomar vacaciones y no tener ese deseo, ocasiona desánimo.

En el tema de las vacaciones, si una familia o una persona  se ve afectada por eso, porque no tiene dinero para ir, es importante que más allá de esto, hay cosas que se pueden hacer para sentirse mejor. En el caso de una familia, afecta porque todos los padres quieren llevar a sus hijos a un sitio lindo, pero hay realidades que afrontar, siempre ver el vaso lleno de la vida. En cada país y en cada ciudad, hay muchas actividades que se pueden hacer sin que implique un alto costo. Las cosas compartidas son las que logran bienestar.

Si alguien en el núcleo familiar está deprimido, necesitará de otro que lo ayude: planificando cosas entretenidas para hacer en casa, si es que el paciente no quiere salir al parque o a tomar un helado. Las personas con depresión se frustran porque saben que quieren hacer algo y al mismo tiempo no tienen ganas pero el entusiasmo de otros, puede lograr mejorías. El sentido de la vida es dar amor, acompañar y en estos casos las familias, cuidadores, médicos forman una cadena de ayuda.  Una sonrisa, ser escuchado, el decir: “Te quiero, estoy contigo, sirve más que opinar y criticar la vida de los otros”.

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