La famosa “época de la berenjena”: lo que tu pelo te está queriendo decir después del verano

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By Agencias

Por Georgina Buscaglia, especialista en color y cuidado del cabello

@exhalapeluqueria.

Marzo y abril llegan con una sensación compartida: el pelo se cae más. El cepillo se llena, la ducha parece acusarnos y aparece la pregunta inevitable: ¿me estoy quedando sin pelo? Tranquila. Antes de entrar en pánico, entendamos qué está pasando.

El verano no termina cuando guardamos la malla. Los rayos UV no actúan solo cuando estamos tiradas al sol en la playa. Desde diciembre hasta principios de marzo, la radiación es intensa incluso en la ciudad: caminando por la vereda, manejando, esperando un semáforo.
El cuero cabelludo —a diferencia del largo del pelo— está vivo. Tiene células, vasos sanguíneos, actividad metabólica. Y el bulbo piloso recibe ese impacto directo durante meses.

El daño no siempre se ve en el momento. El cabello tiene memoria biológica.

Qué es la “época de la berenjena”

Así se llama, de manera coloquial, al período en el que muchos cabellos que fueron debilitados durante el verano entran en fase de caída.
No es inmediato: el ciclo capilar tiene tiempos. Lo que sufrió el impacto UV en enero puede manifestarse recién en marzo o abril.
Esto es normal y tiene nombre: una caída estacional reactiva.

Qué es normal… y qué no

Es normal:
• Notar más pelo en la ducha o en el cepillo.
• Que el cabello se sienta más opaco, áspero o frágil.
• Que la caída dure algunas semanas.

No es normal:
• Caída intensa y sostenida por más de 6–8 semanas.
• Zonas visiblemente despobladas.
• Ardor, picazón o dolor en el cuero cabelludo.
• Caída acompañada de cansancio extremo, cambios hormonales recientes o estrés prolongado.

En esos casos, siempre conviene consultar. El dato clave que casi nadie tiene en cuenta. Perdemos, en promedio, alrededor de 100 cabellos por día.
Ahora bien: si no lavaste ni desenredaste el pelo durante dos días, esos 200 cabellos no desaparecen… se acumulan.
Resultado: en la ducha aparece el famoso “bollo” y pensamos que algo anda mal.

Cómo testear si la caída es real o sólo percepción

La forma más simple (y honesta) de evaluar la caída es acompañar con una rutina de lavado más frecuente:
• Lavar todos los días o día por medio.
• Desenredar siempre antes del lavado.
• Observar cuánta cantidad aparece realmente en cada ducha.

Si la caída se mantiene estable y no aumenta lavado tras lavado, probablemente estés frente a un proceso normal.

Qué podés hacer para acompañar al pelo en esta etapa
• Priorizar limpieza del cuero cabelludo (un folículo limpio trabaja mejor).
• Evitar tirantez, peinados muy ajustados o fricción excesiva.
• Sumar productos que protejan la fibra y el cuero cabelludo del estrés oxidativo.
• No espaciar los lavados “por miedo a que se caiga más”: eso suele generar el efecto contrario… emocional y visual.

La “época de la berenjena” no es un castigo ni una falla del cuerpo. Es una respuesta.
Entenderla, observarla sin miedo y acompañar al pelo con conciencia es, muchas veces, todo lo que necesita para volver a su equilibrio.

Porque no todo lo que se cae es un problema. A veces, es simplemente un ciclo cumpliéndose.


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