Tras la reciente conmemoración del Día Mundial de la Salud, la conversación pública volvió a poner el foco en el acceso a tecnologías que mejoran la calidad de vida. En ese contexto, el médico traumatólogo Andrés Anania, especialista en cirugía de cadera y rodilla, explicó cómo la robótica está cambiando la práctica cotidiana en quirófano
El Dr. Andrés Anania, que es miembro de la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS), de la Asociación Argentina para el Estudio de la Cadera y Rodilla (ACARO) y fundador de Motion Clinic, ya trabaja con sistemas avanzados como Mako, una herramienta que permite planificar la intervención en 3D y ejecutarla con una precisión imposible de lograr de manera manual.
Según el especialista, la robótica marcó un antes y un después en los reemplazos articulares. La combinación entre planificación digital e implantes de larga durabilidad amplió el horizonte para pacientes jóvenes y personas activas. “La idea ya no es solo volver a caminar sin dolor. La meta es devolverte la vida que vos querés tener”, explicó.
Anania destacó que los implantes actuales pueden durar 25 a 30 años, lo que permite intervenir antes sin necesidad de posponer la operación. “Durante mucho tiempo se aconsejaba esperar porque los implantes se desgastaban rápido. Hoy eso cambió. Si tenés 40 y necesitás operarte, podés hacerlo y seguir con el deporte que quieras”, afirmó.
El traumatólogo aseguró que existen casos documentados de deportistas que regresaron al fútbol, al tenis, a las artes marciales e incluso al nivel internacional después de un reemplazo articular. “Es más frecuente de lo que se cree”, señaló.

El proceso comienza con una tomografía que permite crear una reconstrucción tridimensional de la anatomía del paciente en conjunto con un equipo de bioingenieros en Estados Unidos. Ese modelo sirve para definir el implante exacto. “El brazo robótico replica esa planificación con una exactitud de medio milímetro y medio grado. A mano alzada es imposible”, detalló.
Y agregó: “El sistema te da precisión, pero la experiencia médica sigue siendo central. No te reemplaza. Es un tercer brazo que manejás vos”.

Durante la cirugía, la plataforma analiza datos en tiempo real, escanea el hueso y permite microajustes para lograr un calce idéntico al diseño original. Eso impacta tanto en la recuperación inmediata como en la durabilidad del implante.
“Como hacemos incisiones más pequeñas y liberamos menos estructuras, hay menos dolor y la rehabilitación es más rápida. A veces tenemos que frenar al paciente porque quiere avanzar demasiado”, comentó. A largo plazo, la exactitud biomecánica reduce el desgaste. “Llega un momento en que el paciente se olvida de que tiene una prótesis. La siente como propia y vuelve a su vida normal”, concluyó.

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