Café en su Salsa por Nicolás Artusi

Cafe-Fundador

Los nuevos syrups, incorporados por Café Fundador, agregan sabores sobre el espresso para preparar las bebidas cafeteras favoritas de la Generación Y.

Por Nicolás Artusi | @sommelierdecafe

El diccionario cafetero incorpora nuevos términos: “caramel macchiato”, “cinnamon dolce latte” o “vainilla latte”. Calientes o frías, son bebidas saborizadas que tienen una base de espresso y a las que se suman la leche, la espuma, el hielo, el azúcar y… los syrups. Los baristas les dicen así, en inglés: “Syrups”. Y en castellano no son más que los jarabes que perfuman el café para darles esos aromas a caramelo o vainilla. Es que los nuevos bebedores ya no toman el café como una infusión sintética, tónica y potente: entre los miembros de la Generación Y, el café se convirtió en un postre.

Popularizado en el corazón de las cadenas de cafeterías, el café como delicia también se puede preparar en bares y hogares que quieran surfear sobre la nueva ola. Es que ya se habla de una coctelería del café (¿por qué no “pastelería”?). Entre los syrups, incorporados por Café Fundador, hay cuatro sabores para elegir: vainilla, caramelo, amaretti y avellana. “Los syrups son un desarrollo nacional en respuesta a la constante demanda del público consumidor local, tentado por la llegada de cadenas internacionales con conceptos ya establecidos a nivel mundial y que ya son aquí también una tendencia”, explica Germán López, gerente de Marketing y Ventas Especiales de Café Fundador. ¿Tomás en alto, grande o venti?

Si es cierto que el café está mutando de líquido a sólido, con los jarabes se pueden crear muchas bebidas de cafetería, como los capuccinos o frappés saborizados, pero también maridan con postres y piezas de pastelería. “Este intercambio entre comida sólida y líquidos es natural dado que una reciente tendencia intenta trasladar a las bebidas los sabores clásicos de distintos postres, como puede ser un cheesecake”, dice López. ¡Una montaña de gustos! En la Argentina, cada vez se consumen más syrups, en tanto el espresso tradicional mantiene su legión de irreductibles fanáticos pero, a la vez, se suman consumidores que hacen del café su postre en cualquier momento del día y de la cafetería, su tercer lugar: el espacio de reunión después del hogar y el trabajo.

El jarabe se realiza con azúcar pura y refinada. Y un panel de expertos saboristas desarrollan los gustos, a tono con los parámetros internacionales. “Desde la selección de las materias primas hasta la ingeniería del packaging, los syrups se fabrican con los mejores componentes”, afirman en Café Fundador. ¿Cómo es el paquete? “Desarrollamos un envase flexible pero resistente, capaz de ser reciclado y que soporta largos caminos hacia el destino final sin presentar una carga en peso excesiva”.

Fanáticos de los celulares, las redes sociales y las selfies, los nuevos bebedores ya dominan el diccionario cafetero de la modernidad. Y cada vez que alguien pida un “caramel macchiato” y diga su nombre para ser inmortalizado por un rato en un vaso de cartón, el syrup habrá cumplido su trabajo: poner sabores a vainilla, caramelo, amaretti y avellana donde antes sólo había… café.

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