Antonella Elberg, jefa de interiorismo en Grupo 8.66
El diseño de interiores evoluciona constantemente, adaptándose a nuevas formas de vivir y sentir los espacios. En 2025, las tendencias apuntan a crear ambientes que no solo resulten estéticamente atractivos, sino que también promuevan el bienestar y el equilibrio en la vida diaria. Como señala Antonella Elberg, jefa de interiorismo de Grupo 8.66, el diseño deja de ser solo una cuestión visual para convertirse en una extensión del bienestar y la conexión con la naturaleza dentro del hogar.
Naturaleza en el diseño: materiales y luz natural
El diseño biofílico sigue ganando protagonismo. Materiales como madera, piedra y fibras orgánicas se integran con vegetación interior y jardines que refuerzan la conexión con lo natural. Además, la luz natural cobra un papel central: grandes ventanales maximizan su entrada y diluyen los límites entre el interior y el exterior.
La iluminación también se transforma. Lámparas de pared y de acento reemplazan progresivamente a las luces centrales intensas, generando ambientes más cálidos y funcionales. “Ya no se trata solo de iluminar, sino de diseñar atmósferas que potencien el confort y la sofisticación de cada espacio”, explica Elberg.
Espacios de refugio: pequeños retiros personales
Cada vez más, el hogar se concibe como un refugio del ritmo acelerado de la vida cotidiana. Por eso, los “santuarios de bolsillo” –pequeños espacios diseñados para la desconexión y el descanso– están en auge. Desde rincones de lectura hasta salas de meditación, estos ambientes buscan mejorar el bienestar físico y mental.
Según Elberg, estos espacios adquieren un valor especial dentro del hogar, ya que muchas veces terminan definiendo su verdadera funcionalidad. La clave está en generar áreas que inviten al descanso sin perder coherencia con el diseño general.
Sofás XL y muebles modulares
La comodidad es prioridad. Los sofás de gran tamaño en forma de “L” y “U” se imponen en los espacios de reunión, ofreciendo mayor flexibilidad gracias a su diseño modular. “La tendencia es crear espacios adaptables, donde el mobiliario pueda reorganizarse según las necesidades del momento”, comenta la especialista.
También resurge la estética de los años 70 con muebles bajos: sofás, camas y mesas cercanas al suelo aportan una sensación de relajación e informalidad, priorizando la fluidez del espacio sin sacrificar la elegancia.
