Por la Dra. Pilar Nano, oftalmóloga (M.N. 122.454)
Durante décadas, el abordaje de la presbicia fue prácticamente inamovible: anteojos de lectura cada vez más presentes a lo largo del día o intervenciones quirúrgicas para quienes buscaban una solución más definitiva. En la consulta, durante años, las opciones eran esas y pocas más. Hoy ese esquema empieza a ampliarse con la llegada de tratamientos farmacológicos en gotas que permiten manejar la vista cansada de manera más flexible.
La presbicia es un proceso natural asociado a la edad que reduce la capacidad de enfocar de cerca. Suele comenzar a manifestarse alrededor de los 40 años y progresa con el tiempo. Muchas personas atraviesan una etapa inicial en la que necesitan ayuda visual solo en determinados momentos: para leer, usar el celular, trabajar con pantallas o realizar tareas de precisión. Justamente ahí es donde las nuevas alternativas terapéuticas abren un escenario diferente.
No depender todo el día de los anteojos, combinarlos según el momento y ganar practicidad en la rutina diaria es hoy una demanda frecuente entre pacientes activos, con presbicia leve o moderada. En ese contexto, los tratamientos en gotas aportan una herramienta adicional que se puede usar de manera estratégica.
Actualmente contamos en la Argentina con un tratamiento farmacológico en gotas aprobado para el manejo de la presbicia en etapas iniciales. Se trata de Nearlea, una terapia que no busca reemplazar por completo a los anteojos, sino integrarse a la rutina diaria según la necesidad visual de cada persona. En la práctica, muchos pacientes utilizan las gotas para trabajar, leer, usar pantallas o realizar tareas que exigen visión cercana, y combinan su uso con lentes en otros momentos del día.
Uno de los cambios más valorados por quienes utilizan este tipo de tratamiento es la posibilidad de reducir la dependencia permanente de los anteojos. Para quienes recién comienzan a transitar la presbicia, esta alternativa ofrece mayor flexibilidad: elegir cuándo necesitan corrección para ver de cerca sin tener que ponerse y sacarse los lentes de forma constante.
Este enfoque resulta especialmente útil en adultos de entre 40 y 55 años, activos laboralmente y con alta demanda de visión cercana. Son personas que empiezan a notar la dificultad de enfoque, pero que todavía no desean incorporar los anteojos como elemento fijo en su vida cotidiana.
Un punto importante es que no se trata de una elección excluyente. Las gotas y los anteojos pueden combinarse según la actividad, el contexto y la exigencia visual. Este modelo adaptable marca un cambio en la forma de manejar la presbicia: ya no pensamos en una única solución rígida, sino en estrategias personalizadas.
Desde el punto de vista farmacológico, Nearlea contiene pilocarpina clorhidrato al 1,25%, un principio activo que actúa a nivel ocular mejorando la capacidad de enfoque cercano. Su aplicación es simple: una gota por día en cada ojo, con un inicio de acción que se produce entre los 15 y 30 minutos y un efecto que puede durar entre 6 y 8 horas. Bien indicado, permite mejorar la visión de cerca sin afectar la visión lejana.
Como todo tratamiento médico, requiere evaluación y seguimiento oftalmológico. No todos los pacientes son candidatos y la respuesta depende del grado de presbicia y de las características individuales. La indicación adecuada y el control profesional son claves para lograr buenos resultados y evitar expectativas incorrectas.
La llegada de estas gotas no elimina a los anteojos, pero sí modifica la forma de convivir con ellos. La presbicia deja de tener una única respuesta y pasa a manejarse de manera más personalizada. Más que un cambio de producto, estamos frente a un cambio de concepto: recuperar practicidad, sumar flexibilidad y adaptar la solución al estilo de vida de cada paciente.

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